No soy aguafiestas

Jorge Rosas

No soy aguafiestas.

Ni tampoco el Grinch de la época decembrina.

Pero no estoy de acuerdo con ningún desfile navideño que venga a entorpecer todas las vialidades del primer cuadro de la ciudad.

El lunes 3 de diciembre Culiacán se convirtió en un verdadero manicomio cuando la caravana de una empresa refresquera desfiló por el Malecón Viejo, la avenida Álvaro Obregón y otras de las principales arterias de la ciudad provocando un verdadero desastre.

Creo que eso no se vale. Estoy de acuerdo que todo mundo tiene derecho a hacer las manifestaciones que quieran, pero lo que no entiendo porque las autoridades se dejan embarullar para permitir este y otros desastres que provocan gran inconformidad entre las personas.

Me parece formidable que este tipo de empresas lleven la ilusión de la Navidad a diferentes ciudades con su caravana, pero deben de hacerlo con orden y sin transgredir la tranquilidad de los lugares donde se presentan.

Yo se que no voy a cambiar el mundo y ni falta les voy a hacer, pero en lo sucesivo de mi bolsa ni el dueño, los funcionarios y chalanes de la empresa refresquera no se van a comer un taco.

Como ya descargué mi pecho, hay nos vemos.